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Tesorería

Factoring

La cesión de las facturas pendientes de cobro a una entidad financiera a cambio de liquidez inmediata, descontando una comisión. La entidad puede asumir el riesgo de impago del cliente (factoring sin recurso) o no (factoring con recurso).

Cuando una pyme vende con pago a 60 o 90 días, el dinero de una venta ya hecha tarda en llegar. El factoring adelanta ese cobro: la empresa cede la factura a una entidad financiera, que le anticipa el importe (descontando una comisión) y es quien cobra directamente al cliente cuando vence el plazo.

Con recurso frente a sin recurso

  • Con recurso: si el cliente final no paga, la entidad financiera reclama el importe a la empresa que cedió la factura. El riesgo de impago sigue siendo suyo.
  • Sin recurso: la entidad asume el riesgo de impago del cliente. Es más caro, pero libera a la empresa de esa incertidumbre.

Un ejemplo de anticipo de una factura de 10.000 €:

Anticipo de una factura mediante factoring
Importe de la factura cedida10.000 €
Comisión e intereses del factoring (aprox. 3%)300 €
=Anticipo recibido9.700 €

Para qué se usa

El factoring resuelve un problema de tesorería sin pedir un préstamo: la empresa no se endeuda, simplemente adelanta un cobro que ya tenía asegurado. Es especialmente útil para pymes que facturan a grandes clientes con plazos de pago largos y necesitan financiar su capital circulante mientras esperan a cobrar. La comisión encarece cada venta, así que conviene compararla con el coste de otras alternativas —una póliza de crédito, un aplazamiento de las propias obligaciones— antes de usarlo de forma sistemática.

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