Tesorería
Gestión de cobros
El conjunto de procesos para asegurar que los clientes pagan sus facturas en el plazo pactado: seguimiento de vencimientos, avisos antes y después de la fecha de pago, y escalado de las reclamaciones cuando un cliente se retrasa.
Facturar no es lo mismo que cobrar. Una empresa puede tener ventas altas y aun así sufrir problemas de tesorería si sus clientes tardan en pagar más de lo previsto. La gestión de cobros es el proceso que reduce ese riesgo: seguir de cerca los vencimientos, reclamar a tiempo y actuar de forma escalonada cuando un pago se retrasa.
Las fases habituales
- Seguimiento de vencimientos: llevar un control de qué facturas vencen y cuándo, normalmente con un listado de clientes ordenado por antigüedad de la deuda.
- Aviso preventivo: recordar el vencimiento antes de que llegue, sobre todo con clientes nuevos o de importes altos.
- Reclamación tras el impago: contacto directo, primero informal y después formal, si el pago no llega en la fecha pactada.
- Escalado: recargos por demora, suspensión de nuevos pedidos o, en último caso, reclamación judicial o cesión de la deuda a una gestora de cobros.
Para qué se usa
Una buena gestión de cobros acorta el periodo medio de cobro y reduce la necesidad de financiar el capital circulante con deuda externa mientras se espera a que paguen los clientes. Es especialmente importante en negocios que venden a otras empresas con plazos largos (30, 60, 90 días), donde un solo cliente grande que se retrasa puede desajustar la tesorería de toda la pyme, aunque el negocio en su conjunto sea rentable sobre el papel.
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