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Conceptos contables

Materialidad

El principio contable según el cual solo hay que tratar con el máximo rigor formal aquellas partidas cuyo importe es relevante para entender la situación de la empresa; un error o simplificación en una partida insignificante no compromete la imagen fiel de las cuentas.

Llevar la contabilidad con precisión absoluta hasta el último céntimo de cualquier partida, por pequeña que sea, no siempre compensa el esfuerzo. El principio de materialidad (o de importancia relativa) permite aplicar cierto criterio práctico: cuanto menor es el importe de una partida en relación con el conjunto de las cuentas, menos rigurosidad exige su tratamiento, siempre que no distorsione la imagen fiel del patrimonio de la empresa.

Qué significa en la práctica

  • Un gasto de poco importe (un pequeño material de oficina, por ejemplo) puede registrarse directamente como gasto del ejercicio, aunque en teoría debiera periodificarse o amortizarse durante varios años.
  • Un error de escaso importe en una cuenta no obliga a rehacer todo el cierre, si no afecta a la interpretación que un tercero haría de las cuentas.
  • Lo que es material para una microempresa (un error de 500 €) puede ser completamente irrelevante para una empresa grande, y viceversa: la materialidad se mide siempre en relación con el tamaño del negocio.

Para qué se usa

Es el criterio que evita perder tiempo y recursos en un rigor contable que no aporta información útil, permitiendo concentrar el esfuerzo en las partidas que sí importan para tomar decisiones o para que un banco, un inversor o un auditor entiendan bien la situación real de la empresa. En una auditoría, fijar el umbral de materialidad es uno de los primeros pasos: determina qué errores se van a considerar relevantes a la hora de emitir la opinión sobre las cuentas.

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