Finanzas corporativas
Opción sobre acciones
El derecho —no la obligación— que una empresa concede a un empleado o colaborador a comprar participaciones o acciones a un precio fijado de antemano, pasado un tiempo. Habitual en startups como forma de retribución adicional al salario.
Una startup con poca caja no siempre puede competir en salario con una empresa más grande, así que ofrece algo distinto: la posibilidad de comprar, en el futuro, una parte de la propia empresa a un precio fijado hoy. Si la empresa gana valor con el tiempo, esa opción vale mucho más que su precio de compra; si no, el empleado simplemente no la ejerce y no pierde nada más allá de su tiempo.
Cómo funciona en la práctica
- Precio de ejercicio: el precio fijado, normalmente igual al valor de la empresa en el momento de conceder la opción.
- Periodo de consolidación (vesting): el tiempo que hay que permanecer en la empresa para poder ejercer la opción, a menudo repartido en tramos anuales para incentivar la permanencia.
- Ejercicio: llegado el momento, el empleado paga el precio fijado y recibe las participaciones, que pasan a formar parte del capital social de la empresa.
Para qué se usa
Es una herramienta habitual para atraer y retener talento sin gastar caja cuando esta escasea, alineando el interés del empleado con el crecimiento del valor de la empresa a largo plazo. Para los fundadores, cada opción ejercida diluye ligeramente su propio porcentaje de propiedad, así que el tamaño total del plan de opciones (habitualmente entre un 5% y un 15% del capital en una startup) es una de las cifras que más se negocia al levantar una ronda de financiación.
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