Finanzas corporativas
Filial
Una sociedad con personalidad jurídica propia cuyo capital está controlado, mayoritaria o totalmente, por otra sociedad (la matriz). A diferencia de una sucursal, la filial responde de sus propias deudas con su propio patrimonio, no con el de la matriz.
Cuando una empresa quiere operar en otro mercado, en otro sector o simplemente separar riesgos entre distintas actividades, tiene dos formas básicas de hacerlo: abrir una sucursal (una extensión de la propia empresa, sin personalidad jurídica propia) o constituir una filial (una sociedad nueva, jurídicamente independiente, cuyo capital controla).
Filial frente a sucursal
- Filial: sociedad independiente, con su propio NIF, sus propias cuentas y su propia responsabilidad patrimonial. Si la filial quiebra, en principio la matriz solo pierde lo que invirtió en ella.
- Sucursal: no tiene personalidad jurídica propia; es la misma empresa operando en otro sitio. Sus deudas son deudas de la matriz.
Esa diferencia hace que la filial sea la opción preferida cuando se quiere aislar el riesgo de una nueva actividad o de la entrada en un país con normativa distinta, aunque también implica más obligaciones contables y fiscales —cuentas propias, y a menudo cuentas consolidadas del grupo.
Para qué se usa
Un grupo de empresas se forma precisamente así: una matriz con una o varias filiales, cada una con su propia contabilidad, que luego se consolidan en unas cuentas de grupo. Las operaciones entre matriz y filial —préstamos internos, prestación de servicios, venta de existencias— deben valorarse a precio de mercado por las normas de fiscalidad internacional cuando cruzan fronteras, y eliminarse en el proceso de consolidación para no duplicar ingresos y gastos que, vistos desde fuera del grupo, no han salido de la "misma familia" de empresas.
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