Fiscalidad
Fiscalidad internacional
El conjunto de normas, tanto de cada país como de los tratados entre ellos, que regulan cómo tributan las rentas y las operaciones de empresas o personas que operan en más de un país, evitando (o intentando evitar) que la misma renta se grave dos veces.
En cuanto una pyme vende a un cliente en otro país, contrata a un proveedor extranjero o abre una filial fuera de España, entra en juego algo más que el IRPF o el Impuesto de Sociedades nacional: hay que saber en qué país tributa cada renta y si existe algún convenio que evite pagar el mismo impuesto dos veces.
Los mecanismos principales
- Convenios de doble imposición: acuerdos bilaterales entre países que reparten la potestad de gravar cada tipo de renta y suelen fijar un tipo de retención máximo para pagos transfronterizos (dividendos, intereses, cánones).
- Residencia fiscal: determina en qué país tributa una persona o empresa por su renta mundial; una empresa puede operar en varios países y aun así tener una única residencia fiscal a efectos del Impuesto de Sociedades.
- Precios de transferencia: las normas que obligan a que las operaciones entre empresas del mismo grupo situadas en distintos países se valoren como si fueran entre partes independientes, para evitar trasladar beneficios artificialmente a países con menor tributación.
Para qué se usa
Para la mayoría de pymes, la fiscalidad internacional solo se activa con las operaciones intracomunitarias de IVA. Se vuelve más compleja en cuanto hay una filial en otro país, empleados desplazados al extranjero o pagos relevantes a proveedores no residentes: ahí es donde conviene asesoría especializada, porque un error de planificación —o directamente desconocer que existe una obligación— puede acabar en una doble imposición real o en una sanción por no declarar correctamente.
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