Facturación
Honorarios
La retribución que cobra un profesional independiente (abogado, gestor, consultor, autónomo) por un servicio prestado, facturada al cliente. A diferencia de un sueldo, no hay relación laboral: el profesional emite factura, con su IVA y su retención de IRPF cuando corresponde.
Cuando un autónomo o un profesional independiente presta un servicio —una asesoría, una consultoría, una defensa legal—, lo que cobra por ese trabajo son honorarios, y se documenta con una factura, no con una nómina. Esa diferencia es clave: no hay relación laboral entre quien paga y quien cobra, y cada uno gestiona sus propias obligaciones fiscales por separado.
Qué lleva una factura de honorarios
- Base imponible: el importe acordado por el servicio.
- IVA: se repercute salvo que la actividad esté exenta (como ciertos servicios sanitarios o educativos).
- Retención de IRPF: cuando el cliente es una empresa o un profesional, la factura suele incluir una retención (habitualmente el 15%, o el 7% para nuevos autónomos en sus primeros años) que el cliente ingresa directamente a Hacienda a cuenta del IRPF del profesional.
Para qué se usa
Para quien recibe la factura, los honorarios son un gasto de servicios profesionales, deducible si cumple los requisitos de cualquier gasto deducible. Para quien los cobra, la retención practicada funciona como un pago anticipado de su propio IRPF, que se regulariza en la declaración anual: si se han retenido de más a lo largo del año, la diferencia se recupera; si de menos, hay que ingresarla.
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