Fiscalidad
Gasto deducible
Un gasto que la normativa fiscal permite restar de los ingresos para calcular la base imponible de un impuesto. No todo gasto contable es deducible: tiene que estar vinculado a la actividad, justificado con factura y correctamente registrado.
Que un gasto esté contabilizado no significa que reduzca lo que se paga de impuestos. Para que un gasto sea fiscalmente deducible, Hacienda exige tres cosas a la vez: que esté vinculado a la actividad económica, que esté justificado con una factura (no basta un ticket o un recibo simple, salvo excepciones) y que esté registrado en la contabilidad o en los libros correspondientes.
Los requisitos, en la práctica
- Vinculación con la actividad: un gasto mixto —como un teléfono móvil de uso personal y profesional— solo es deducible en la parte que corresponde al uso empresarial, y hay que poder justificar ese porcentaje.
- Justificación documental: la factura debe cumplir los requisitos del Reglamento de facturación (datos del emisor, del receptor, IVA desglosado...). Sin factura, Hacienda puede rechazar la deducción aunque el gasto sea real.
- Registro correcto: el gasto debe figurar en el libro diario o en los libros registro correspondientes, en el periodo en que se devengó.
Para qué se usa
Cuanto mayor es el importe de gastos deducibles, menor es la base imponible sobre la que se calcula el impuesto —ya sea el IRPF de un autónomo o el Impuesto de Sociedades de una empresa—. Es habitual confundir "gasto deducible" con "gasto que interesa fiscalmente": un gasto puede ser perfectamente legítimo y aun así no ser deducible si no cumple los tres requisitos anteriores, y deducir gastos que no lo son es uno de los motivos más frecuentes de regularización en una inspección.
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