Cumplimiento y obligaciones
Insolvencia
La situación en la que una empresa o una persona no puede hacer frente a sus deudas cuando vencen, porque su pasivo exigible supera a los recursos disponibles para pagarlo. Es el presupuesto que obliga a solicitar el concurso de acreedores.
Tener deudas no es lo mismo que ser insolvente. Una empresa es insolvente cuando no puede pagar lo que debe en el momento en que vence, ya sea porque no tiene liquidez suficiente en ese momento (insolvencia actual) o porque se prevé que no va a poder generarla en un futuro cercano (insolvencia inminente).
Insolvencia actual frente a insolvencia inminente
- Insolvencia actual: la empresa ya no puede cumplir regularmente sus obligaciones de pago vencidas.
- Insolvencia inminente: la empresa prevé que no va a poder cumplir sus obligaciones en los próximos meses, aunque de momento sigue pagando.
La ley obliga a solicitar el concurso de acreedores dentro de un plazo tras conocer la insolvencia actual, y permite solicitarlo también ante una insolvencia inminente, precisamente para dar margen a negociar con los acreedores antes de que la situación se agrave.
Para qué se usa
La insolvencia es el presupuesto objetivo del concurso de acreedores: sin ella, no procede solicitarlo. Distinguirla de un simple problema de tesorería puntual importa mucho para los administradores de una sociedad, porque no reaccionar a tiempo ante una insolvencia real —seguir operando y generando más deuda cuando ya no hay capacidad real de pago— puede acarrear responsabilidad personal para ellos, más allá del patrimonio de la propia empresa. Es distinta de un embargo, que es la consecuencia de no pagar una deuda concreta ya reclamada judicial o administrativamente, no la causa de fondo.
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