Estados contables
Pasivo
Todo lo que la empresa debe a terceros: préstamos, proveedores, impuestos pendientes de pago. Junto con el patrimonio neto, es una de las dos fuentes de financiación del activo en el balance de situación.
El activo de una empresa —lo que tiene y lo que le deben— no sale de la nada: se financia con deuda frente a terceros (pasivo) o con lo aportado por los socios más los beneficios retenidos (fondos propios). El pasivo es esa primera fuente: todo lo que la empresa debe y tendrá que devolver en algún momento.
Corriente y no corriente
Igual que el activo, el pasivo se ordena según el plazo en que hay que devolverlo:
- Pasivo corriente: deudas que vencen en menos de 12 meses — proveedores, la parte de un préstamo que toca pagar este año, impuestos pendientes de liquidar.
- Pasivo no corriente: deudas a más largo plazo — un préstamo hipotecario a 15 años, por ejemplo, salvo la parte que vence dentro del próximo año.
Cómo se calcula
El pasivo total es la suma de ambos bloques. Un ejemplo de una pyme con un préstamo a largo plazo y algunas deudas de corto:
Para qué se usa
Comparar el pasivo corriente con el activo corriente es la base del fondo de maniobra y de la liquidez: si las deudas a corto plazo superan a lo que la empresa puede convertir en dinero en ese mismo plazo, hay riesgo de tensión de tesorería aunque el negocio sea rentable. Junto con los fondos propios, el pasivo total tiene que coincidir siempre con el activo total — es la ecuación básica que cualquier balance de situación debe cumplir.
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