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Tesorería

Plazo de pago

El tiempo pactado entre la entrega de un bien o servicio y el momento en que debe pagarse la factura correspondiente. Entre empresas españolas, la ley fija un máximo de 60 días naturales, aunque en la práctica muchos contratos pactan (o incumplen) plazos distintos.

Cuánto tiempo tarda una empresa en pagar a sus proveedores —o en cobrar de sus clientes— no es una cuestión solo de buena voluntad comercial: es un elemento central de la gestión de tesorería de cualquier negocio, y en España está además sujeto a un límite legal.

El límite legal entre empresas

La Ley de Morosidad fija un plazo máximo de pago de 60 días naturales desde la entrega del bien o la prestación del servicio en operaciones entre empresas privadas (30 días si el cliente es una administración pública). Pactar un plazo superior sin justificación no exime de las consecuencias: el proveedor tiene derecho a reclamar intereses de demora desde el día 61, se haya pactado un plazo mayor o no.

Para qué se usa

Negociar bien el plazo de pago con proveedores y clientes es una de las palancas más directas para mejorar el fondo de maniobra de un negocio: cobrar antes y pagar más tarde (dentro de lo legal) reduce la necesidad de financiar el capital circulante con deuda externa. Muchas pymes, sobre todo las que dependen de clientes grandes con poder de negociación, sufren plazos de pago que superan con creces el límite legal — conocer ese límite es el primer paso para poder reclamar los intereses de demora a los que, aunque poco se ejerza en la práctica, tienen derecho.

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