Estados contables
Obsolescencia de existencias
La pérdida de valor de un producto en stock porque ha quedado anticuado, pasado de moda o técnicamente superado, aunque físicamente esté intacto. Se contabiliza como un deterioro, reduciendo el valor de las existencias en el balance.
No todo lo que se deteriora en un almacén sufre un daño físico. Un producto puede seguir en perfecto estado y, aun así, haber perdido buena parte de su valor porque ha salido un modelo nuevo, ha cambiado la moda de temporada, o la tecnología que incorpora ya está superada. Eso es obsolescencia: las existencias siguen ahí, pero ya no se pueden vender al precio previsto cuando se compraron o fabricaron.
Cómo se contabiliza
Cuando el valor de mercado esperado de una existencia cae por debajo de su coste registrado, hay que reconocer la diferencia como un deterioro de valor, reduciendo el valor de esas existencias en el balance y registrando la pérdida en la cuenta de resultados del ejercicio en que se detecta, no cuando finalmente se vendan (o se retiren) a precio de saldo.
Para qué se usa
Detectar la obsolescencia a tiempo —revisando el stock con regularidad, no solo en el cierre contable anual— permite liquidarlo mediante rebajas o promociones antes de que pierda todavía más valor, en vez de descubrir en la auditoría de fin de año que buena parte del almacén vale mucho menos de lo que figura en los libros. Es un riesgo especialmente relevante en sectores con ciclos cortos —moda, electrónica, productos perecederos—, donde el tiempo en el almacén es, en sí mismo, un coste.
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