Libros contables
Cierre contable
El proceso de fin de ejercicio que ajusta y resume toda la contabilidad del año —amortizaciones, provisiones, regularización de existencias— antes de formular las cuentas anuales.
Durante el año, la contabilidad se va registrando operación a operación en el Libro Diario. El cierre contable es el proceso que, al terminar el ejercicio, revisa y ajusta todo eso antes de poder dar por buenos el balance de situación y la cuenta de pérdidas y ganancias definitivos.
Qué incluye
- Amortizaciones: registrar la amortización del año de todo el inmovilizado, si no se ha ido contabilizando mes a mes.
- Provisiones y deterioros: reconocer pérdidas de valor no sistemáticas —una factura de un cliente que probablemente no se va a cobrar, por ejemplo.
- Regularización de existencias: comparar el inventario físico real con lo que dice la contabilidad, y ajustar la diferencia (mermas, roturas, desajustes).
- Impuesto sobre Sociedades: calcular y contabilizar el gasto por impuesto del ejercicio.
- Asiento de regularización: el asiento final que cierra todas las cuentas de gasto e ingreso a cero, traslada el resultado del ejercicio al patrimonio neto, y deja todo listo para empezar el año siguiente desde cero en esas cuentas.
Para qué se usa
Es el paso obligado antes de poder formular y aprobar las cuentas anuales, y también el momento en el que suelen aflorar los errores acumulados durante el año —una factura mal registrada, unas existencias que no cuadran— que conviene detectar y corregir antes de que queden fijados en un balance oficial. Un Libro Diario bien llevado durante todo el año hace que el cierre sea un trámite rápido; uno desordenado lo convierte en semanas de trabajo a última hora.
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