Finanzas del negocio
Outsourcing
La externalización de una función del negocio a un proveedor especializado en vez de asumirla con personal propio — típicamente la gestoría, el soporte informático, la limpieza o la logística. Cambia un coste fijo de estructura por un coste variable por servicio.
Cada función de una empresa se puede hacer con equipo propio o encargarla fuera: llevar la contabilidad, gestionar la nómina, mantener los sistemas informáticos, distribuir un pedido. Hacer outsourcing de una función significa contratarla a un tercero especializado en vez de tener a alguien en plantilla dedicado a ello, porque no forma parte de lo que diferencia al negocio de su competencia.
Qué conviene externalizar y qué no
- Buenas candidatas: funciones de soporte, estandarizadas y con proveedores especializados disponibles en el mercado — la gestoría fiscal y laboral es el ejemplo más habitual en una pyme.
- Malas candidatas: cualquier función que forme parte del núcleo de lo que hace competitiva a la empresa, donde perder el control directo o el conocimiento interno pesa más que el ahorro de coste.
Para qué se usa
El outsourcing convierte lo que sería un gasto de personal fijo —salario, Seguridad Social, vacaciones— en un gasto variable de servicios profesionales, ligado al volumen real de trabajo. Para una pyme, es habitual empezar externalizando casi todo lo que no es el propio producto o servicio, e ir internalizando funciones solo cuando el volumen de actividad justifica el coste de tener a alguien dedicado en plantilla — el cálculo compensa comparar el coste del proveedor externo con el coste de oportunidad de montar esa función dentro de casa.
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