Finanzas corporativas
Préstamo
Financiación por la que una entidad entrega a la empresa un capital fijo desde el primer día, que se devuelve mediante un calendario de cuotas periódicas que incluyen capital e intereses. A diferencia de una línea de crédito, se paga interés sobre todo el importe desde el inicio.
Un préstamo es la forma de financiación más clásica: el banco entrega el capital completo de una vez, y la empresa lo devuelve en cuotas periódicas —normalmente mensuales— durante un plazo pactado, cada una compuesta de una parte de capital y una parte de intereses. A diferencia de una línea de crédito, el interés se calcula sobre el capital pendiente desde el primer día, se use o no de forma inmediata todo el dinero recibido.
Cómo se calcula
Total a devolver = Capital solicitado + Intereses totales del plazo
Un ejemplo con un préstamo de 20.000 € a devolver en varios años:
Cada cuota mensual reduce algo de capital pendiente, por lo que —aunque la cuota suele ser fija— la parte de interés va bajando y la de capital amortizado va subiendo a medida que avanza el plazo.
Para qué se usa
Es la vía habitual para financiar inversiones concretas y de importe conocido de antemano —comprar un local, una máquina, un vehículo— frente a la línea de crédito, más pensada para cubrir necesidades variables de tesorería. El banco suele exigir garantías —un aval, una hipoteca sobre el bien financiado— y revisa el historial crediticio de la empresa antes de concederlo; los intereses pagados se registran como gastos financieros, separados del resultado de la actividad ordinaria.
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