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Fiscalidad

Autoliquidación

La declaración con la que el propio contribuyente calcula, declara e ingresa —o solicita la devolución de— un impuesto, sin que Hacienda le envíe antes una liquidación. El modelo 303 de IVA o el 130 de IRPF son autoliquidaciones.

En España, la mayoría de los impuestos que paga una pyme o un autónomo funcionan por autoliquidación: es el propio contribuyente quien calcula cuánto debe (o cuánto le deben a él), lo declara en un modelo oficial y lo ingresa dentro de plazo — Hacienda no envía antes ningún aviso ni factura del impuesto, como sí ocurre con otros tributos gestionados directamente por la administración (el IBI, por ejemplo).

Qué modelos son autoliquidaciones

  • Modelo 303: IVA trimestral.
  • Modelo 130 / 131: pago fraccionado de IRPF para autónomos.
  • Modelo 200: Impuesto sobre Sociedades anual.
  • Modelo 111 / 115: retenciones practicadas a trabajadores, profesionales o arrendadores.

Qué pasa si te equivocas

Si detectas que una autoliquidación ya presentada tenía un error, no se corrige a mano: se presenta una complementaria (si el error hizo que pagaras de menos) o una rectificativa (si pagaste de más y tienes derecho a devolución). Cuanto antes se corrija, menor es el recargo o el interés de demora aplicable — Hacienda penaliza más una autoliquidación corregida tarde, o descubierta en una inspección, que una corregida por iniciativa propia.

Para qué se usa

Que el cálculo lo haga el propio contribuyente traslada la responsabilidad del error a quien declara: Hacienda revisa y puede comprobar después, pero no valida el cálculo antes de que se presente. Por eso llevar los asientos contables al día durante todo el trimestre —no solo al final— es lo que permite presentar una autoliquidación correcta a la primera.

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