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Libros contables

Cuenta contable

La unidad básica de registro en contabilidad: una casilla con un código y un nombre (Caja, Clientes, Proveedores...) donde se anotan los aumentos y disminuciones de un elemento patrimonial, un gasto o un ingreso, mediante el Debe y el Haber.

Toda la contabilidad se construye sobre cuentas: cada elemento del patrimonio de la empresa —el dinero en el banco, lo que deben los clientes, la maquinaria, las deudas con proveedores— tiene su propia cuenta, y cada operación se registra anotando en las cuentas afectadas, en el Debe o en el Haber según corresponda.

El cuadro de cuentas del PGC

En España, el Plan General Contable numera las cuentas por grupos, y el primer dígito ya indica de qué tipo de cuenta se trata:

Grupo Qué recoge Ejemplos
1 Financiación básica Capital social, reservas
2 Inmovilizado Maquinaria, equipos informáticos
4 Acreedores y deudores 430 Clientes, 400 Proveedores
5 Cuentas financieras 570 Caja, 572 Bancos
6 Compras y gastos 600 Compras, 640 Sueldos y salarios
7 Ventas e ingresos 700 Ventas de mercaderías

Cómo funciona

Cada cuenta tiene una naturaleza que determina si crece por el Debe o por el Haber: las cuentas de activo (grupos 2, 4 como deudor, 5) y de gasto (grupo 6) aumentan por el Debe; las de pasivo, patrimonio neto (grupo 1) e ingreso (grupo 7) aumentan por el Haber. Es la misma mecánica que se ve en cualquier asiento contable.

Para qué se usa

Tener un plan de cuentas bien organizado —y usar siempre la misma cuenta para el mismo tipo de operación— es lo que permite que, al final, las sumas y saldos de todas las cuentas se puedan agrupar directamente en el balance de situación y en la cuenta de pérdidas y ganancias, sin tener que reclasificar nada a mano.

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