Planificación financiera
Proyecto de inversión
Cualquier decisión que exige un desembolso inicial a cambio de generar flujos de caja en el futuro —comprar una máquina, abrir un local nuevo, desarrollar un producto—. Evaluarlo antes de acometerlo es lo que permite comparar si compensa frente a otras alternativas.
No toda decisión de gasto es igual: un proyecto de inversión se caracteriza por exigir un desembolso importante al principio, a cambio de generar (se espera) un retorno repartido en varios años futuros. Evaluarlo con rigor antes de comprometer el dinero es lo que separa una decisión bien fundamentada de una simple apuesta.
Cómo se evalúa
Los dos criterios más usados —casi siempre juntos— son el VAN (cuánto valor añade el proyecto hoy, en euros) y la TIR (qué rentabilidad anual implícita genera, en porcentaje). Ambos parten de estimar los flujos de caja futuros del proyecto, que es, en la práctica, la parte más difícil e incierta de todo el análisis.
Para qué se usa
Antes de comprometer una inversión relevante para el tamaño del negocio, comparar varios proyectos alternativos con estos criterios —en vez de decidir solo por intuición o por la urgencia del momento— ayuda a priorizar el capital disponible hacia donde realmente genera más valor. También sirve para justificar la inversión frente a un banco o un socio inversor: presentar un forecast de flujos de caja razonado da mucha más credibilidad que una simple estimación de que "el negocio va a ir bien".
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