Finanzas corporativas
Reestructuración de deuda
El proceso de renegociar las condiciones de la deuda de una empresa con sus acreedores —plazos, tipos de interés, quitas— cuando la carga de deuda actual pone en riesgo su viabilidad, buscando un acuerdo antes de llegar a una situación de insolvencia irreversible.
Cuando una empresa acumula más deuda de la que su actividad puede sostener, esperar a que la situación se resuelva sola rara vez funciona. La reestructuración de deuda es el proceso —normalmente con asesoramiento especializado— de sentarse con los acreedores (bancos, proveedores, otros financiadores) para renegociar las condiciones antes de que la falta de pago se convierta en un problema legal mayor.
Herramientas habituales
- Novación: modificar plazo, tipo de interés o calendario de un préstamo concreto.
- Quita: reducción parcial y definitiva del importe adeudado.
- Conversión de deuda en capital: los acreedores aceptan convertir parte de lo que se les debe en participaciones de la sociedad, en vez de cobrarlo en efectivo.
- Acuerdo de refinanciación: un pacto global con la mayoría de acreedores financieros que puede, bajo ciertos requisitos, extenderse también a los que no lo firmaron.
Para qué se usa
Actuar cuando la insolvencia es todavía inminente, no cuando ya es actual, da mucho más margen de negociación: los acreedores prefieren casi siempre cobrar algo menos de forma ordenada que arriesgarse a un concurso de acreedores donde podrían recuperar todavía menos. Una reestructuración bien planteada no es solo aliviar la presión de tesorería a corto plazo, sino dejar a la empresa con una estructura de deuda que su actividad real pueda sostener a partir de ahí, no simplemente aplazar el mismo problema unos meses más.
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