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Tesorería

Morosidad

El retraso en el pago de una deuda ya vencida, ya sea de un cliente que no paga una factura a tiempo o de una empresa que no paga a sus propios proveedores. En España, la ley fija plazos máximos de pago entre empresas para limitarla.

Morosidad es simplemente no pagar una deuda cuando toca, ya sea porque un cliente no paga una factura vencida o porque la propia empresa se retrasa con sus proveedores. No es lo mismo que la insolvencia: un cliente puede ser moroso puntualmente sin estar en una situación de insolvencia real, y viceversa, una empresa insolvente puede seguir pagando durante un tiempo antes de dejar de hacerlo.

Los plazos legales de pago entre empresas

La Ley de Morosidad fija un plazo máximo de pago entre empresas de 60 días naturales desde la entrega del bien o la prestación del servicio (30 días si el cliente es una administración pública), salvo pacto expreso y justificado de un plazo mayor. Superarlo genera automáticamente el derecho a reclamar intereses de demora, calculados según el interés que fija periódicamente el Banco Central Europeo más un margen legal, sin necesidad de que se haya pactado por escrito.

Para qué se usa

Para una pyme, la morosidad de sus clientes es uno de los principales riesgos de tesorería: un cliente que se retrasa sistemáticamente obliga a financiar ese hueco con caja propia, una línea de crédito o el historial crediticio de la empresa. Una buena gestión de cobros —seguimiento de vencimientos, reclamación a tiempo— es la primera defensa frente a la morosidad, antes de recurrir a mecanismos más costosos como el factoring o la vía judicial.

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